El enamoramiento de Bárbara Traver

"Lo que más me aporta de disparar en analógico es perdonar mis frustraciones y disfrutar del proceso, de la luz, e incluso de las fotografías que nunca hice."

Hola Bárbara, ¡bienvenido¡a a Harpo! Cuéntanos un poco sobre ti: ¿quién eres y a qué te dedicas?

¡Hola! Antes de nada, agradeceros la invitación. Me llamo Bárbara, me gustan los bares con mesas de mármol, las flores y el olor a libro nuevo, pero, sobre todo, me gusta la fotografía. Podría decirse que me dedico a todo lo que me haga poder disfrutar de la fotografía.

En tu web dices que a los 12 años cogiste tu primera cámara fotográfica, ¿Recuerdas cuáles fueron tus primeras fotografías y que fue lo que te hizo ver que esta sería la profesión a la que te querías dedicar?

En realidad, fue mucho antes. Retrataba a mis amigos y familiares, pero no era consciente de por qué lo hacía. A los 12, le robé una cámara compacta que tenía mi hermano y empecé a autorretratarme a escondidas. Pasé por una mala época y fotografiar hacía que me olvidase de la pena. Eran horribles, técnicamente hablando, pero tenían todo ese dolor que sentía.

No dejé de fotografiar, pero tampoco me planteaba ser fotógrafa. Esto vino años después, cuando vi que había una sola cosa en la vida de la que nunca podría aburrirme. Es decir, 11 años fotografiando antes de querer emprenderme a ello y sin aburrirme, tuvo mucho que ver en mi decisión. Fotografiar es lo más cerca a sentir de nuevo ese estado de enamoramiento. 

"Fotografiar es lo más cerca a sentir de nuevo ese estado de enamoramiento."

Muchas veces tendemos a pensar que cuesta vivir de la fotografía pero tú ya llevas unos cuantos años dedicándote plenamente a ella, ¿Cómo ha sido el camino para llegar a consolidarte en esta profesión?

Nunca se está consolidado en la fotografía. Ni si quiera los más grandes lo están. Lo están, pero no cómo se merecen.

Hace poco Cristobal Hara ganó el Premio Nacional de Fotografía, del cual me alegro muchísimo por él. La cuestión es que hace unos años tuve la suerte de hablar con él, hablamos de los tipos de pipas, tabacos y puros -sé de esto porque mi padre desde pequeña me lo ha enseñado-, y en medio de esa conversación también salió lo complicado que es esta profesión. Me puse muy contenta al ver que le dieron el premio. Muy merecido.

La cuestión es que decir que es fácil es una mentira. Es una lucha constante por enviar becas, por estar presente, por llamar a puertas, por cuestionarte si lo que haces tiene sentido. Mi trabajo ha sido muy personal y he tenido que asumir ciertos aspectos de mi vida. He ganado mucho y también he perdido, pero mi éxito ha sido llegar viva aquí y conseguir no machacarme ni juzgarme constantemente. Consolidarte nunca te consolida, siempre estás en la pelea.

"Nunca se está consolidado en la fotografía (...), siempre estás en la pelea."

Tus proyectos son muy íntimos y personales, ¿nos puedes explicar qué es lo que te inspira para crear estos conjuntos de imágenes tan únicos? ¿Notas que el público conecta más con proyectos cómo los tuyos que tienen un punto de vista más personal que con otros que pueden ser más impersonales? ¿y por último, cómo te sientes cuando muestras públicamente cada uno de estos proyectos tan íntimos?

Siempre he sido curiosa y sensible. Hubo una fase en mi vida que me hacía la dura porque me rebelaba contra mi madre que, desde pequeña, siempre me decía lo sensible que era. Cuando enfermó asumí esa sensibilidad, digamos que la acepté, y digamos también que esa es mi puerta a la hora de mirar.

Por supuesto que hay otras vías que hacen que todo tenga un sentido, pero la principal es conocer tu mayor virtud y utilizarla. Si conectan o no más con mis proyectos personales o con puntos de vista más objetivos dependerá de cada persona, sino qué aburrido. Además, no somos las mismas personas con los años. Los gustos van cambiando, aunque siempre quedan resquicios de lo que fuimos. Lo que digo es que somos humanos y, como artista, no debo preocuparme tanto como conecta el público con cierta tendencia fotográfica. Digo no debo porque cuando empiezas caes en la tendencia de obsesionarte en qué piensan los demás y es un error. Y aún sin empezar, ya que con las redes sociales ocurre mucho. Yo he estado ahí. Necesitamos nuestro espacio para crear desde la verdad y sin complejos, y eso a veces sólo se consigue alejándote de todo ruido.

En cuanto a tu última pregunta, esto da para una página y media. Publiqué hace unos meses en Patreon como me sentía ante esto. A veces escribo ahí reflexiones, como un diario y hablaba justo de esto, del diario íntimo (fotográfico) como expresión. 

Si no os importa, Pongo un extracto que creo que responderá mejor a la pregunta:

«Para mí la fotografía no solo me permite expresar mis propias ideas visuales sino construir una visión sobre mí misma que parece transgredir esa línea difusa entre lo intimo, lo privado y lo público. Tal vez me ha costado años llegar hasta aquí -casi 7- pero logro elaborar una idea sobre mi vida y de como la interpreto, basada en una imagen que muestra la versión visual sobre mi vida personal (…). 

Encontrar esta reconstrucción visual de lo íntimo es, desde luego, una poderosa forma de expresión, una ventana para cuestionar mi identidad, mostrar mi sexualidad e inquietudes, y asumir ser observada. (…) ¿Qué si resulta fácil? Desde luego que no. Al menos no para mí, ya que nunca lo es estar expuesta. Y a veces he llegado a dudar de mi fotografía. No por si es buena o mala sino por todo lo que implica mostrarla públicamente, pero todo esto se esfuma cuando pienso en que todo se resume en una palabra: coraje. Supongo que forma parte del juego.»

"Encontrar esta reconstrucción visual de lo íntimo es, desde luego, una poderosa forma de expresión, una ventana para cuestionar mi identidad, mostrar mi sexualidad e inquietudes, y asumir ser observada."

Tu trabajo “Publish Or Perish” ha estado expuesto recientemente en la X edición del Festival Revela’t, ¿nos puedes contar un poco más sobre él y cómo ha sido la experiencia de participar en un festival como el Revelat’?

“Publish Or Perish” es una expresión o más bien un aforismo que se utiliza en los trabajos académicos, sobre todo de investigación, que describe la presión de publicar con el fin de tener éxito. Esto no es muy distinto al mundo del arte en el que si no hacemos trabajos, no atraemos la atención de nadie. Por lo que parto de aquí y sobre todo de un extracto de mi diario que escribí y que expresaba en ese momento mi estado mental de cómo me sentía ante esta presión. En ese tira y afloja constante, el estar llamando a puertas, de dudar de ti misma, etc.

El trabajo, más que una crítica que he dejado entrever, me centro en lo esencial, en los pequeños detalles que dan sentido al mundo que vivimos, porque en el fondo yo sólo quiero eso, leer un libro mientras me bebo mi café o mirar, simplemente, por la ventana. Como escribió Herman Hupfeld  “You must remember this / A kiss is still a kiss / A sigh is just a sigh / The fundamental things / apply as time goes by”.

En cuanto a la experiencia, qué decir, ha sido un lujazo. Era la primera vez que me enfrentaba a una pared tan grande y larga. ¡Fotografías mías de 2m! Madre mía. Desde el primer minuto me sentí muy acogida y atenta. El proceso fue un poco desastre, ya que yo presenté una puesta de pared con distintas fotografías, pero al volver a escanear los negativos nos percatamos de que muchos se habían perdido por el camino. Tener tres casas con cosas tuyas distintas no ayuda nada a estas cosas, por lo que tuve que darle otra vuelta.

Hice una primera puesta de pared, pero al estar escaneando con Davide, de yesyouscan, me dio varias ideas de visualización, por lo que fue un poco trabajo de equipo. Realicé dos o tres puestas de pared más y ya la quinta fue la definitiva. Ana Gallart también fue muy atenta y encontré mucha de la ayuda en ella. Luego, la impresión y la instalación con Montse Carbonell muy profesional. Lo emocionante es ver tu trabajo puesta en pared. No te crees que eso es real. Ni tampoco el estar exponiendo al lado de personas que admiras. Ha sido una experiencia única. 

Vemos que también tienes un Patreon con diferentes niveles de suscripción, ¿qué podemos encontrar en él y por qué decidiste empezar con esta plataforma?

Como comentaba antes, publico reflexiones, diarios visuales, vídeo o cosas que nunca publicaría en ningún otro lugar. Además, también publico convocatorias todos los meses. En uno de los niveles, por ejemplo, desde hace un año que voy subiendo clases de fotografía, como, por ejemplo, cómo presentarte a concursos, hacer tu proyecto fotográfico, qué estrategias hay en la fotografía. Y también consejos para que esta profesión no te absorba.

Todo ello desde una experiencia personal. Pero también hay sorteos, cartas escritas a mano, polaroids únicas que envío… Decidí empezar con esta plataforma sobre todo después del Covid para crear comunidad. A veces aportan un solo mes, pero otros, en cambio, llevan desde el principio. Me siento muy agradecida por la confianza y todo su apoyo.

"Lo que más me aporta de disparar en analógico es perdonar mis frustraciones y disfrutar del proceso, de la luz, e incluso de las fotografías que nunca hice.

¿Qué crees que te aporta el disparar en analógico para tus trabajos?

Me aporta pausa y calma. Suelo ser muy auto-crítica, y disparar en analógico me ha ayudado a no juzgarme, pero también a pensar más en la fotografía. A veces me sale mi parte más impulsiva y lo fotografío todo, pero cuando eso ocurre, procuro tomarme cierta distancia. También es verdad que suelo llevar a revelar los carretes cada dos o tres meses, a veces más, y eso me ha ayudado mucho a disfrutar sólo del disparo. Otras veces me veo decepcionarme conmigo misma por no conseguir lo que miraba.

Hay muchos factores en el analógico que no contamos con ello. Un carrete caducado o, por ejemplo, hace unos meses se me fastidió mi cámara predilecta que fue heredada por una amiga de mi madre. No sé aún qué le ha podido suceder, pero las imágenes se han convertido en una especie de velo.

Este error que no contaba con ello, me ha hecho darme cuenta de que también se aprende de él y me ha dado nuevas ideas para nuevos trabajos.  Lo que más me aporta de disparar en analógico es perdonar mis frustraciones y disfrutar del proceso, de la luz, e incluso de las fotografías que nunca hice. Esas que, creyendo que tienes un carrete dentro pero que resultó que nunca hubo nada. 

Si solo pudieras elegir una cámara y un carrete. ¿Cuál elegirías?

Tengo dos carretes predilectos que dependen mucho de lo que quiera transmitir que son los básicos: Portra y Fuji. Hace unos años te habría dicho cinestill. En cuanto a la cámara me da igual mientras pueda disparar. Tengo desde una Mamiya hasta una Franka, y depende mucho de lo que quiera transmitir disparo con una u otra, aunque si he de elegir, me quedo antes con la Mamiya.

Como dato, hace poco mi padre me regaló una Hasselblad y que estoy ansiosa por poder probarla. Si lo consigo, pregúntame de aquí a un tiempo porque es probable que la respuesta sea otra. 

¿Nos puedes decir un fotógrafo o fotógrafa que te hayan marcado?

¡Son tantas y tantos! Tod Hiddo, Rinko Kawauchi, Laura Pannack, Stephen Shore, Nan Goldin, Sophie Calle, Hiroshi Sugimoto… Y si me lo permites, también hay cineastas como Godard, Alain Resnais o Carla Simón que ha influido en mi trabajo fotográfico. También escritoras como Vivian Gornick, Alejandra Pizarnik o Milan Kundera. 

Si tuvieras que recomendarnos un fotolibro, ¿cuál sería?

Qué difícil elección, pero creo que me quedo con "Ciclos" de Mei Sa Guo, editado y publicado por Debacle Ediciones. 


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