El caminar de Juan Nadie Colectivo

"La autoría colectiva la concebimos desde el activismo cultural y la autogestión. Nos gusta generar un espacio donde las decisiones y el control del proceso en los proyectos sea de los cuatro y no tengamos que rendir cuentas a nadie."

Hola Juan Nadie, ¡bienvenidos a Harpo! Contadnos un poco sobre vosotros: ¿quiénes sois y cómo nace vuestro colectivo?

 ¡Hola! Somos Eduard, Mateo, Jordi y Andrés. Nos conocimos estudiando fotografía en la escuela El Observatorio de Barcelona. Cuando acabó el curso nos apetecía seguir quedando para compartir nuestros proyectos. A raíz de ahí, surgió la idea de hacer algo en conjunto, empezamos a hacer salidas fotográficas sin más intención que pasarlo bien y jugar con el material. Después de un tiempo vimos que compartíamos un entusiasmo que nos movía a hacer cosas y empezamos Juan Nadie.

Defendéis la autoría colectiva. ¿Por qué? ¿Qué os aporta y cuál es el proceso que seguís a la hora de desarrollar vuestros proyectos?

La autoría colectiva la concebimos desde el activismo cultural y la autogestión. Nos gusta generar un espacio donde las decisiones y el control del proceso en los proyectos sea de los cuatro y no tengamos que rendir cuentas a nadie. Además, el soporte mutuo hace más llevadero decisiones artísticas que a nivel personal siempre son complejas. Al fin y al cabo, es crear una red de apoyo en muchos sentidos.

La autoría compartida nos ayuda a rebajar el ego y acercarnos a las imágenes desde una perspectiva más libre, donde predomina la coherencia del conjunto y no las fotos que haya hecho cada uno.

"Caminar como práctica artística es fundamental para nosotros. Nos gusta recorrer el territorio, perdernos, hablar y escuchar a la gente. Explorar siendo conscientes de que en esa exploración volcaremos parte de nuestra propia realidad."

Este mes habéis presentado en "Recreo Art Book Fair" (Valencia) vuestra última publicación "Banyuls sur Mer - Portbou", en la que recorréis el mismo camino que en su día hizo Walter Benjamin hasta llegar a Portbou, ¿cómo surgió la idea y cómo ha sido el proceso hasta llegar a la publicación?

Conocíamos desde hace tiempo la historia del último camino de Walter Benjamin y después de la cuarentena teníamos ganas de juntarnos para hacer algún proyecto espontáneo. Hacer esta ruta se convirtió en un buen motivo para reencontrarnos los cuatro. Durante el recorrido, hicimos muchísimas fotos y, aunque nuestra idea era editar el material rápido para hacer una publicación en poco tiempo, nos dimos cuenta de que el tema no nos permitía hacer algo despreocupado.

Después de un largo trabajo de edición y documentación teórica, elaboramos una publicación de la cual estamos muy contentos porque creemos que respira el espíritu del propio camino. El formato remite a los cuadernos de campo con su ficha técnica e información histórica. Queremos condicionar al lector desde el principio para que, a medida que se pasa página, se revele una capa sensorial vinculada a la experiencia del andar y a la carga histórica y emocional inherente al propio camino.

Comentáis que es una publicación que explora el andar como práctica artística, rememorativa y emocional. ¿Cómo planteasteis vuestro propio recorrido y cómo fue la experiencia de seguir los pasos de Benjamin? ¿Alguna anécdota o revelación?

Nosotros ponemos en evidencia que, de una manera humilde, rehicimos el camino de Benjamin y proponemos recorrerlo ahora desde nuestra mirada que está, inevitablemente, condicionada por su historia. Andar por un lugar con una carga histórica tan fuerte te emociona aunque no quieras.

Caminar como práctica artística es fundamental para nosotros. Nos gusta recorrer el territorio, perdernos, hablar y escuchar a la gente. Explorar siendo conscientes de que en esa exploración volcaremos parte de nuestra propia realidad.

Aprovechamos para comentaros que presentamos la publicación el 27 de noviembre en The Hub Studio (Barcelona), con una charla junto a una invitada especial, una exposición y dj’s. ¡Estad atentos a nuestro Instagram!

"Nos interesa investigar cómo estos dos ejes, 'público-privado' o 'exterior-interior'se nutren constantemente. De qué manera el pasado nos condiciona para vivir el presente y mirar hacia adelante."

Además de "Banyulus sur Mer - Porbou", habéis hecho otros proyectos como "Pasado - Mañana", en el que exploráis la esfera temporal que adquieren las imágenes al ser capturadas. Habladnos un poco de este proyecto.

Es el proyecto en el que estamos trabajando ahora y con el que, de momento, hemos hecho una exposición y un pequeño fanzine.

En este trabajo decidimos cambiar la metodología con respecto a los anteriores, nos desvinculamos de un punto geográfico concreto para trabajar el territorio entendiéndolo como un espacio temporal y vital. Para ello, usamos el archivo personal de cada uno como punto de partida y tratamos de encontrar temas comunes en las imágenes que habíamos hecho por separado.

Después de ese análisis, trazamos dos líneas de trabajo que son básicamente las que resumen el proyecto. Una habla de la herencia cultural representada en esos aspectos simbólicos que nos definen y condicionan porque son parte de nuestra educación visual y cultural. Y la otra es una capa más íntima a modo de diario personal.

Nos interesa investigar cómo estos dos ejes, público-privado o exterior-interior, se nutren constantemente. De qué manera el pasado nos condiciona para vivir el presente y mirar hacia adelante.

Lo planteamos como un proyecto de largo recorrido, que irá mutando en diferentes formas.

¿Podríamos decir que los conceptos de tiempo, territorio y memoria son una constante en vuestra obra?

Sí, se podría decir. Además, Pasado-Mañana parece que también va por esta línea.

Creemos que estos son conceptos esenciales de la fotografía y la representación. Al crear una imagen, ya sea fotografía o pintura, su valor documental siempre la va a vincular a un tiempo y un espacio concretos. Además de generar un recuerdo sobre el momento y el lugar. Cuando haces una foto, ese instante presente ya es inevitablemente pasado.

"Al crear una imagen, ya sea fotografía o pintura, su valor documental siempre la va a vincular a un tiempo y un espacio concretos. Además de generar un recuerdo sobre el momento y el lugar. Cuando haces una foto, ese instante presente ya es inevitablemente pasado."

Disparáis en analógico en plena era digital, ¿por qué? ¿Qué es lo que tiene este formato que no os aporta el digital?

Nos gusta gastar dinero y estar una semana con ansia esperando el wetransfer del laboratorio. Aunque, sobre todo, desde Pasado - Mañana, también usamos móvil y cámara digital. No somos puristas ni demasiado idealistas del analógico. Eso sí, nos gusta la relación con el instante y tener que estar conectado al momento que estás viviendo cuando disparas en película.

Un fotógrafo o fotógrafa referente.

Difícil escoger a uno sobre todo siendo un colectivo. Pero eligiendo al menos dos, ahora mismo diríamos Ricardo Cases y Wolfgang Tillmans.

The Castle, Federico Clavarino.


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