Robert Frank y la humanidad del momento

"Blanco y negro son los colores de la fotografía. Para mí simbolizan las alternativas de esperanza y desesperación a las que la humanidad está sujeta para siempre."

Robert Frank (Zürich, 1924 - Nueva Escocia, 2019) es sin duda uno de los grandes maestros y referentes de la fotografía del siglo XX. Entre 1955 y 1956, becado por Guggenheim, viajó por los Estados Unidos en un viejo coche de segunda mano con el propósito de retratar la sociedad norteamericana. De las 28.000 imágenes que capturó, sólo 83 fueron seleccionadas y publicadas en su libro The Americans (1959), convirtiéndose en un emocionante retrato de la América del Norte de los años '50 y estableciendo un gran hito en la historia de la fotografía.

Un funeral en Carolina del Sur, un mitin en Chicago, un baño público en Memphis, un rodeo en Detroit, una gasolinera en Santa Fe o un lobby de hotel en Miami Beach: Robert Frank captura todo aquello que encuentra y, al final, como escribe Jack Kerouac en su introducción, terminas por no saber si un jukebox es más triste que un ataúd. De hecho, The Americans bien podría definirse como la versión fotográfica de On the Road (Kerouac, 1957), un triste relato sobre la sociedad estadounidense.

Como escribe Jack Kerouac, "Después de ver estas imágenes terminas por no saber si un jukebox es más triste que un ataúd".

Robert Frank, muy influenciado por la obra de Walker Evans, quien fue su mentor, siempre insistió en la importancia de la humanidad del momento: independientemente de lo que tengamos delante, la fotografía debe transmitir humanidad, un concepto situado entre el realismo y la visión, la materia y la mente.


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